Siempre me ha fascinado esta capacidad, casi divina que tiene la fotografía de poder parar el tiempo, de robar una mirada furtiva, el espectacular salto de un felino o la deformada expresión de los deportistas en un momento de esfuerzo. Poder atesorar un lugar mágico, ser capaz de fijar esa luz o esa sombra muchas veces irrepetible, así como eternizar ese momento único que solo unos pocos elegidos han podido ver o vivir.
Por eso era casi irremediable que un día u otro acabara con una cámara en la mano. Lo que originalmente era una afición, poco a poco, casi sin darme cuenta, se fue convirtiendo en mi modo y forma de vivir.
El hacer fotos me ha enseñado un sinfín de cosas. Por ejemplo he aprendido a ver cuando miro, a saber observar y a ser mas paciente. Pero sobre todo me ha dado la oportunidad de conocer personas y sitios increíbles ademas del privilegio de poder vivir momentos únicos.
Aquí podréis encontrar algunos de mis trabajos, espero que os gusten y disfrutéis de ellos tanto como yo he disfrutando haciéndolos.
Nacho
